El Conopeo
El escudo se presenta timbrado con el conopeo o umbráculo, símbolo propio de las basílicas menores, en franjas alternadas de oro y gules (rojo).
Su forma acampanada evoca la protección de la Iglesia y la comunión con el Papa, signo visible de que el templo se encuentra bajo el amparo espiritual de la Sede Apostólica.
Oro: remite a la gloria divina y a la luz de la esperanza.
Gules (rojo): recuerda la caridad ardiente y la sangre redentora de Cristo.
En conjunto, expresa la misión de ser refugio y casa de acogida para el pueblo creyente.
El Escudo Propiamente Dicho
El escudo está cortado, es decir, dividido horizontalmente en dos campos que representan el encuentro entre el cielo y la tierra, entre la fe que se contempla y se anhela y la vida concreta que es objeto de evangelización y cristificación.
Campo Superior (Azur)
En el campo superior, de azur (azul), se dispone un ancla crucífera de plata acompañada a la diestra por una flor de lis de oro y a la siniesta por una estrella de ocho lados del mismo metal.
El azul evoca la serenidad del cielo y la profundidad de la fe.
El ancla, símbolo universal de la esperanza cristiana, recuerda las palabras de la Carta a los Hebreos 6,19:
"Tenemos una esperanza como ancla del alma, firme y segura."
En este contexto remite al Cristo de la Esperanza, cuyo hogar es este templo, fundamento y sostén de la fe del pueblo.
La flor de lis, emblema tradicional de las virtudes de san José, representa la pureza, la fidelidad y la belleza interior y la obediencia de quien acoge y espera en la promesa de Dios.
La estrella dorada representa la plenitud de la gracia de aquella que ha sido llamada "llena de gracia", y que orienta el camino del creyente.
Juntas representan los titulares de este templo elevado a la dignidad de basílica menor: Jesús, María y José, y al mismo tiempo revelan la presencia, a través del ancla crucífera, la esperanza.
Campo Inferior (Sinople)
El campo inferior, de sinople (verde), muestra un tronco cortado de su color natural, sobre el cual descansa una paloma que lleva en el pico una rama de olivo.
Este diseño alude expresamente a la tierra quindiana y a la Diótesis de Armenia, que lo llevan en su escudo de armas como recuerdo de nuestros colonizadores antioqueños.
El verde, color de la fecundidad y de la renovación, expresa la esperanza terrenal que brota de la fe.
La paloma con la rama de olivo remite al relato del diluvio, donde el Espíritu de Dios devuelve la paz al mundo devastado. Es signo de reconciliación, perdón, esperanza en la nueva creación.
La escena representa la esperanza activa que el Espíritu suscita incluso en medio del dolor, haciendo germinar vida donde parecía haber solo desolación.
"Cristo de la esperanza: yo confío en ti"
Misión del Escudo
La comunidad representada por este escudo se define como:
- Un refugio de esperanza
- Una familia de fe
- Un signo vivo de renovación espiritual
Para su pueblo, bajo la protección de Jesús, María y José y, especialmente, por la presencia del Cristo de la esperanza.
Marca nuestra misión en el mundo y en la Iglesia: ser testigos y peregrinos de esperanza.