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Cada año, numerosos turistas y peregrinos se acercan al templo parroquial Jesús, María y José, en Quimbaya (Quindío), para contemplar la imponente obra de Buenaventura Malagón que preside la torre principal: el Cristo de la Esperanza, una imagen de casi diez metros de altura, vaciada en concreto blanco, con el rostro sereno y alegre, los ojos abiertos y el cabello ondeando hacia la eternidad.

Una casa para la esperanza

Lo que en sus inicios muchos admiraban solo como una obra de arte, hoy se ha ido convirtiendo, gracias al acompañamiento pastoral, en un verdadero itinerario espiritual centrado en la esperanza cristiana.

El trabajo sostenido de los párrocos y vicarios, la elaboración y meditación de la novena a Cristo de la Esperanza, el rezo de la coronilla con la jaculatoria «Cristo de la Esperanza, yo te amo. Cristo de la Esperanza, yo confío en ti», y el crecimiento de las comunidades de Nueva Evangelización y de los servidores inmediatos han hecho que esta devoción se transforme en una espiritualidad viva.

La comunidad fue descubriendo que la gracia recibida no debía quedar reducida al ámbito local, sino irradiarse como servicio de amor hacia todos aquellos que necesitan una voz de esperanza desde la persona de Jesucristo, el Señor.

Maduración de una vocación comunitaria

Este camino de maduración espiritual y de crecimiento comunitario, gestado a lo largo de varios años, encontró un impulso particular con la celebración del Año Jubilar de la Esperanza, en el marco de los 75 años de la Dióesis de Armenia. Sacerdotes y fieles interpretaron estos acontecimientos como un signo del Espíritu Santo, que iluminaba con más fuerza la convicción de que este templo estaba llamado a ofrecer a la Iglesia un testimonio más visible y fecundo de esperanza.

En espacios sinodales y pastorales, especialmente a través de las comunidades de Nueva Evangelización, los ministerios laicales y los servidores inmediatos, se fue configurando una intuición compartida: la gracia que aquí se recibe debía ponerse al servicio de la Iglesia universal.

Este anhelo ya se expresa en una vida comunitaria dinámica: dieciséis frentes pastorales y seis centros de esperanza articulan la acción evangelizadora de la parroquia, como expresión de un pueblo que, sostenido por la espiritualidad del Cristo de la Esperanza, desea llevar la luz del Evangelio allí donde más se necesita.

Una iglesia madre, faro de esperanza

El deseo de solicitar el título de Basilica menor no brota de un afan de prestigio, sino de una lectura creyente de los signos de Dios en la historia de la comunidad. Durante meses, los colaboradores inmediatos del párroco y de los sacerdotes, animados por la fe de los fieles, fueron percibiendo cómo la parroquia se consolidaba como faro de esperanza, luz y vida cristiana para toda la región.

Este discernimiento inicial fue compartido con la comunidad parroquial en diversos espacios, permitiendo una escucha amplia, sinodal y comprometida. Así se fue perfilando la conciencia de una vocación particular que Dios parecía confiar a esta Iglesia local: ser madre solícita no solo de las parroquias que de ella han nacido, sino también de muchas otras realidades a las que acompaña con generosidad evangélica.

Los fieles han reconocido que esta maternidad espiritual se confirma en la vitalidad pastoral de la parroquia, en su participación en los procesos diocesanos y en su compromiso constante con la formación, la caridad y la misión.

De Viceparroquia a Parroquia

Para comprender mejor este camino hacia la Basilica, es necesario volver a los orígenes. Quimbaya es un municipio situado al noroeste del departamento del Quindío, perteneciente a la Dióesis de Armenia, con cerca de 32.040 habitantes.

Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, origen de la comunidad parroquial

1914

El antiguo corregimiento "Alejandría", dependiente del municipio de Filandia, fue fundado el 1 de agosto de 1914.

1922

Elevado a municipio con el nombre de Quimbaya el 5 de abril de 1922, según la Ordenanza 26 de la Asamblea de Caldas, en honor a la tribu indígena que habitó estas tierras.

1923

El arzobispo de Manizales, monseñor Tiberio de Jesús Salazar y Herrera, concede personería canónica a esta comunidad, elevándola a la dignidad de Viceparroquia con el nombre de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

1940

El 18 de julio, mediante el decreto 192, el entonces arzobispo de Manizales, monseñor Luis Concha Córdoba, eleva la comunidad a la dignidad de Parroquia. El primer párroco, presbítero Luis E. Buitrago Arango, le otorga el nombre de Jesús, María y José.

Un templo levantado por el pueblo

El inicio de la construcción del templo actual se remonta a 1933. Fue edificado en ladrillo cocido, que los mismos habitantes —sobre todo niños y estudiantes— transportaban desde la ladrillera hasta el parque principal, cargando en sus brazos el material que se convertiría en muros y columnas.

La inauguración del templo se celebró el 10 de enero de 1937, y desde entonces la silueta de su estructura, de inspiración románica y elementos neorrománicos reinterpretados con sobriedad contemporánea, define el paisaje del centro de Quimbaya.

Este edificio conjuga la nobleza del ladrillo con una lógica litúrgica coherente y teológicamente fundamentada: espacios jerarquizados, participación de los fieles y centralidad de los elementos esenciales —altar, ambón, sede, sagrario, cruz y bautisterio— hacen de él un verdadero «espacio sagrado» donde el tiempo de Dios toca el tiempo humano.

El Cristo de la Esperanza

La torre, sin embargo, no se concluyó de inmediato. Desde los planos originales se había concebido una gran imagen de crucificado que presidiera el templo. El proyecto se concretó cuando la parroquia contactó al artista Buenaventura Malagón Silva, quien fundió la monumental imagen del Cristo de la Esperanza, instalada el 7 de diciembre de 1980, siendo párroco el presbítero Benjamín Herrera.

Iglesia sin torre Construcción de la torre

Evolución del templo: de la estructura sin torre a la construcción del campanario

Cristo de la Esperanza

Cristo de la Esperanza, imagen monumental de Buenaventura Malagón Silva

Un templo que catequiza con la belleza

El templo ha sido, para los cristianos de Quimbaya, símbolo de lo que ellos mismos están llamados a ser, a la luz de las palabras del apóstol: «también ustedes, como piedras vivas, entran en la construcción de un edificio espiritual».

La belleza y simetría del espacio interior reflejan la perfección divina y llaman a la comunidad a alcanzar "las más altas cimas de la santidad", según la expresión de san Juan Pablo II sobre la vocación cristiana.

En este espacio sagrado, las obras de arte tienen una importancia capital, no tanto por su estética cuanto por su capacidad catequética. Los artistas se sirven de formas, colores y símbolos para transmitir las verdades de la fe, de modo que cada imagen, vitral o mosaico invita a una contemplación que va más allá de lo visible.

Es, por tanto, un templo construido con barro y fuego, pero también con deseos de ser buenos cristianos y de ofrecer a Dios un culto espiritual perfecto.

Centro de pastoral, espiritualidad y peregrinación

Hoy la Basilica Menor Jesús, María y José vive su misión como comunidad en salida, articulada con el Plan Pastoral Diocesano y el Sistema Integral de Nueva Evangelización (SINE).

Inspirada en la imagen de Cristo de la Esperanza y, de modo especial, en el Jubileo de la Esperanza, cada una de sus pastorales se convierte en manifestación concreta de una Iglesia que acoge, acompaña, consuela y transforma.

Una pastoral litúrgica viva, la devoción organizada a Cristo de la Esperanza, un ministerio de intercesión, comunidades SINE, pastoral educativa, social, de la cultura, del civismo y una red de centros de esperanza hacen de esta parroquia un verdadero "centro de pastoral, espiritualidad y peregrinación".

Allí, la esperanza no es solo un mensaje, sino un estilo de vida que se celebra en la liturgia, se alimenta en la oración y se traduce en obras de caridad y misión.

Elevación a Básica Menor

El 10 de diciembre de 2025, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos concedió al templo el título de Basílica Menor. Este reconocimiento fue promulgado mediante el Decreto 470/25 y solemnemente celebrado el 2 de mayo de 2026.

La elevación reconoce la importancia espiritual, litúrgica, pastoral e histórica de este santuario para la Iglesia particular y para los peregrinos.

Dicasterio para el Culto Divino

DICASTERIO PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

Prot. N° 470/25

DIÓCESIS DE ARMENIA

A petición del Excelentísimo señor Carlos Arturo Quintero Gómez, Obispo de Armenia, mediante su carta fechada el 21 de julio de 2025, en la que recoge las peticiones y los deseos del clero de Armenia, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en virtud de las facultades especiales concedidas por el Sumo Pontifice LEÓN XIV, confiere el título de BASÍLICA MENOR a la iglesia parroquial en el pueblo llamado Quimbaya, dedicada a la Sagrada Familia de Jesús, María y José, con todos los derechos y concesiones litúrgicas correspondientes, según las disposiciones del Decreto "Sobre el Título de Basilica Menor", promulgado el 9 de noviembre de 1989.

No obstante cualesquiera disposiciones contrarias.

Desde la Sede del Dicasterio del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, día 19 de diciembre de 2025, en la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Loreto.

Arturo Card. Roche
Prefecto

Vittorio Francesco Viola, o.f.m.
Arzobispo secretario

Línea de Tiempo

27 may 1914

Constitución de la Junta Pobladora de Alejandría

1915

Primera misa en la Capilla de N.S. Perpetuo Socorro (antiguo templo)

1 nov 1934

Primera piedra del nuevo templo

10 ene 1937

Inauguración del templo

7 dic 1980

Inauguración del Cristo de la Esperanza en nuestra torre

30 sep 2023

Dedicación del templo
Primer bautismo en la Viceparroquia N.S. del Perpetuo Socorro

12 jul 2025

Solicitud de aprobación Conferencia de Obispos de Colombia

12 dic 2025

Promulgación decreto de elevación N.° 740/2025 de la CCDDS

2 may 2026

Elevación litúrgica a Básica Menor

De este modo, la historia de esta parroquia —desde la pequeña capilla de bahareque hasta la solicitud del título de Basilica menor— puede leerse como "la historia de un clamor para que la esperanza se haga gracia": un pueblo que, sostenido por el Cristo de la Esperanza, busca que esa gracia alcance a todos los que entren por sus puertas o contemplen su cruz blanca desde lejos.